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lunes, 24 de octubre de 2011

Disfrutar mientras dure

Bendita austeridad, aquella tan necesaria cuando los vientos soplan a contracorriente y suficiente para otorgar resultados a un trabajo. Así llegó el Levante a esta temporada, con discreción, esfuerzo y coherencia, en lo técnico, físico y futbolístico. Se fue Caicedo pero llegó Koné. Diferentes intérpretes para una misma idea, muy sencilla eso sí, ya que entender -y disfrutar- al Levante no es muy complejo, para ello, basta con interpretar su fase defensiva y su transición ofensiva. 

Es un equipo muy rígido posicionalmente que se asienta en su campo para defender su arco. Al momento de perder el balón, todos se repliegan de forma intensiva para ocupar sus respectivos lugares. La distancia entre líneas es muy poca, un bloque tanto para atacar como para defender. Ya cuando el rival tiene el balón, son ocho jugadores ocupando el ancho del campo y a esto se le suma el segunda punta que termina de formar el muro. Si un compañero es sobrepasado (que difícilmente pasa dado que suelen ganar en el uno contra uno) hay otro para hacer la cobertura. Las ayudas son constantes y los esfuerzos mínimos. Igualmente, el Levante se ciñe incuestionablemente a su espacio, sin arriesgar y se disponen a cerrar todas las líneas de pase posibles, obteniendo así que el balón no pase del primer cuarto de su mitad para después lanzar el ataque.


Con el balón en los pies, el conjunto granote, por alguna razón pega siempre en los momentos justos, esto unido a su orden táctico va desgranando al rival. Recuperan el balón e inmediatamente lanzan la veloz aunque no esplendorosa transición defensa-ataque. Aquí es donde Arouna Koné entra en juego. El marfileño, liberado de tareas defensivas, es tanto el hombre objetivo como la bomba de oxigeno. Koné se ubica de tal forma que la transición no se entorpece, genera espacios con su movilidad para que Juanlu y Valdo corran de forma plácida. En adición, cuando está en soledad, protege el balón con suficiencia de tal forma de que la segunda línea llegue, en donde siempre está Barkero para el apoyo y darle un respiro más al equipo. Si no hay referencia en el área, alguien llegará más no estará ahí, lo importante es que ese espacio esté y llegue a ser ocupado.  

Han pasado solamente 8 fechas en una liga a la que le hacen falta 30 jornadas más. Han firmado muy buenas actuaciones dejando impresiones inesperadas y un nivel de autoestima enorme que les han dado el justo liderato y la gratitud del ambiente futbolero de ser una bocanada de aire fresco para la liga española. Sin embargo, en algún momento, llegarán los desajustes defensivos, la inestabilidad emocional y la falta de pegada, por lo que la conquista de la liga se hace utópico. Ser consistentes será el reto. Mientras tanto, disfrutar.


*Derechos de autor de la primera imagen
**Derechos de autor de la segunda imagen 

domingo, 2 de octubre de 2011

El Príncipe

París, palabra que rememora elegancia. Es más, por metonimia dicho concepto se asocia a la nación francesa, el Parc des Princes puede sustentar aquello y más con su nuevo príncipe. Aquí se presenciaría el partido del año en la Ligue 1, Paris Saint-Geirman vs Olympique Lyonnais, donde parisinos y lionénses esperaban dar el golpe de autoridad que les dejará enfilados para competir por el campeonato. 

Los de Kombouaré formaron con su típico 4-4-1-1 y sus cuatro mediapuntas: Nenê, Ménez, Gameiro y Pastore. El PSG es un equipo totalmente vertical, no hay pase atrás ni ralentización de juego. Sus cuatro jugadores de ataque son los únicos que cumplen la función de pisr el área rival. El vértigo es total y por momentos el desorden. La movilidad entre ese cuarteto en la frontal del área además de la inexistencia de un nueve fijo dada la tendencia de Gameiro de caer al carril derecho o entre líneas, genera una especie de embotellamiento que los hace espesos por momentos. No obstante, ante el Lyon la pelota tenía que llegar a la izquierda, es decir al Huesito, y desde ahí  montar juego. La jugada del entrenador caledonio se vio beneficiada por la alineación del míster del Lyon que supuso que Briand y Réveillère podrían constituir un tapón en banda derecha -al igual que Bastos y Cissokho en el sentido contrario- lo que no sucedió. La laguna que existía en la banda izquierda y la no contraposición con sus demás compañeros, que entendían que ese espacio era de Javier, le daba el contexto ideal para el jugador franquicia del club. Pastore fue la piedra angular, recibía (de Matuidi por lo general), distribuía, arrastraba marcas, bajaba a traer el balón y llegaba al área con propiedad. Así, llegando y en conducción, llegó su justo premio, el gol y un reconocimiento a su buen partido.

187 centímetros. 40 millones de Euros. 22 años. Campeón moral con Huracán y animador con el Palermo. El flaco se mueve con naturalidad y libertad por los tres carriles, aunque cuando inicia y juega con su perfil natural es donde mejor se disfruta su fútbol. De espaldas no resta continuidad, siempre hay alguna finta o un pase de primera que lo saca del embrollo. No le molesta caer a banda e intentar el 1x1. Sin embargo, es en la llegada donde Pastore es un elemento clave, ya sea desde la conducción o segunda línea. Ahí su dribble y visión de juego se imponen. En la selección de su país ha gozado de pocas oportundidades, tanto en el Mundial de Sudáfrica con Diego Maradona en el banquillo como con Sergio Batista en la pasada Copa América. A pesar de que ha demostrado entendimiento con el capitán, es poco probable que entré como habitual en el esquema de Alejandro Sabella, aunque sus actuaciones en el conjunto de la capital francesa pueden plantearle la disyuntiva al entrenador.

No es una estrella y su techo es indescifrable. Llegar al PSG fue una buena decisión. Es el emblema de un proyecto de mediano impacto de poca presión comparada con las de sus pasadas novias de mercado. Las capitales europeas tienen un club grande con un proyecto serio e influyente, París hace ya un tiempo que no lo posee. Leonardo, Makélélé, Kombouaré y sobretodo Pastore pueden ubicar, de nuevo, a la ciudad romántica en el mapa futbolero del viejo continente o al menos en la misma Francia.

martes, 27 de septiembre de 2011

Buscando el Bronce Europeo

Dista mucho de la complejidad de Van Gaal y aquel equipo que hace dos años disputaba la final de la UEFA Champions League. Hoy, el Bayern München es un equipo que es más coherente con la metamorfósis que ha sufrido el fútbol alemán desde que Klinsmann y Löw tomaran las riendas de Die Mannschaft, es decir, posesión y creatividad, conceptos que pueden ser suficientes para que el equipo de Münich sea el outsider a seguir en esta Copa de Europa. 

Ante el Manchester City del especial Roberto Mancini, vimos a un Bayern que mostró señas de porque es el líder de la Bundesliga. Como decia antes, el equipo de Jupp Heynckes es un colectivo coetáneo con el estilo imperante alemán: generar ventajas desde la posesión del balón sin perder su verticalidad característica. Los de Münich respetaban las fases de juego e iban a distintas velocidades. En su campo, mueven el balón con mucha pasimonia, cuando pisaban la mitad del campo rival sabían cuando acelerar y cuando dar un pase atrás que llena de confianza a sus jugadores. Igualmente, su ataque posicional era muy dinámico. El balón recorría todo el ancho del campo, dando un aire de superioridad frente a su rival. Müller y Ribery, en su rol de mediaspuntas y su tendencia  a la zona de remate y de interiores respectivamente, dejaban el carril a  merced de los dos laterales de largo recorrido como Rafinha y Lahm  que terminaban filtrando balones a Mario Gómez y su inexplicable capacidad para encontrar -y capitalizar- balones sueltos en la boca del área.

Sin embargo, el balón no fue su argumento defensivo, al menos en la primera mitad. Dos líneas de cuatro con muy poco espacio entre ellas, la línea defensiva bastante adelantada buscando anticipar la recepción de los jugadores del City y la de volantes achicando, presionando por lapsos la salida del balón inglesa y cerrando líneas de pase. Esa defensa en bloque logró desactivar al Manchester y aislar a sus jugadores más importantes durante toda la primera parte. No obstante, en la segunda mitad, ayudado por Mancini y sus particulares sustituciones, los bávaros controlaron el partido en su totalidad, recostándose en la izquierda con Ribery y sus sprints además de mover el balón de un lado a otro sin el ánimo de marcar más goles a pesar de haber tenido más de una oportunidad.

Han transcurrido dos jornadas de la Liga de Campeones y siete de la Bundesliga, en el global de ambas competiciones han sido el conjunto más sólido, muchos goles a favor y solo 1 encajado pero con la sensación de que este equipo (junto al Manchester United) anime la competición, y porque no, logren cuestionar el poderío de los dos colosos europeos.  

martes, 20 de septiembre de 2011

Imparable, Inexperto e Insoportable

Tres equipos -con base a su performance de las primeras jornadas- ya postularon su nombre para recibir el trofeo de campeón de la vigésima edición de la English Premier League: Manchester United, Chelsea y Manchester City. Tres historias, tres estilos, tres jugadores, un solo objetivo. He aquí, abriendo la segunda temporada de este blog, algunas impresiones y comentarios de dichos clubes, pasadas cinco jornadas del campeonato inglés:

La ciudad de Manchester es roja.

Wembley fue la última parada para muchos. Era el Manchester más práctico y menos vistoso de los últimos años. Todo se reducía a Old Trafford. Ahí donde el United es casi-invencible. Van der Sar, Ferdinand, Scholes y Giggs, querían 'despedirse' por la puerta grande y dejarle el lugar a los De Gea, Smalling, Jones, Cleverly, Young y Wellbeck. Sucedido lo que tenía que suceder en Londres, Ferguson empezó a reacomodar el equipo para la presente temporada, en donde será el rival a vencer dada su habitual competitividad y óptima propuesta futbolística. Igualmente, Fergie conoce el 'ADN Old Trafford', sabe que jugador está hecho para el club y cual no, lo cual le facilita el trabajo. El punto de partida es su típico 4-2-4, la horizontalidad de Nani y la verticalidad de Young más el alargue que ofrece Chicharito. Todo esto con el fin de que la zona de interiores quede en condiciones para el jugador contextual del equipo: Wayne Rooney. Se mueve en 3/4 inicialmente, si el juego no fluye, retrocede hasta la base y empieza a organizar, el balón abre a banda, tira un desmarque de apoyo si es necesario y cuando menos piensas está en zona de remate. Un partido del Manchester te ofrece más de un Rooney para disfrutar. Wayne no quiere ser más el tercero en discordia de la élite, el equipo está con él, ésta es su temporada. La omnipresencia futbolística del '10' será el mayor aliciente para ver a un United imparable. 


Villas-Boas lo tiene todo

Aires de renovación soplaban por Stamford Bridge. La serie de futbolistas que hicieron grande al Chelsea que por cosas del destino, no posee en sus vitrinas una Copa de Europa, ha tocado su techo. No obstante, en el intento de tapar el hueco que dejó José Mourinho, los blues ficharon al flamante André Villas-Boas como su sucesor. El ex-asistente de Mou, viene con el rótulo de ser un 'baby Mourinho' cuando sus únicas similitudes se encuentran en su nacionalidad y carácter ganador. El Chelsea de Villas-Boas está proyectado para ser un equipo donde la elaboración de la jugada sea el factor fundamental que genere una progresión sistemática de futbolistas al campo rival con el fin de generar superioridad numérica y futbolística. Todo esto en concordancia con su fichaje estrella: Juan Mata. El español inicia desde la banda pero su tendencia a la frontal es notoria. Es '10'. El desdoblamiento de los laterales permite su libre movilidad aunque mal complementada por las carencias de Ramires y Lampard. La sinergia que puede conformar con Torres y la forma en que el equipo automatice el resultado de la misma, así como la consolidación de los Romeu, Sturridge y David Luiz, serán clave. El crecimiento de este Chelsea, aun inexperto, es el tópico a seguir esta temporada. 

Un equipo de primera, para un entrenador de segunda

Todos tuvimos la suerte (o la desdicha) de ver lo que era capaz el City de la mano de Roberto Mancini. Dados sus mediocres planteamientos e inexplicables decisiones, los ciudadanos solo pudieron conformarse con la F.A Cup. Ahora, son más mediáticos y son candidatos -en mayor o menor medida- a todo las competiciones que juegan. El italiano alínea un 4-2-3-1 algo frágil atrás, dado el poco talento en sus defensores como para mantener una fase defensiva en condiciones plenas, sin embargo, es un arma de destrucción masiva adelante, a pesar de no ser muy 'especial' lo que pretenden arriba. Silva es el alfa, el chino es mediocentro, volante y mediapunta a la vez; Touré, es despliegue, el batir líneas y la llegada, empero, el salto de calidad se llama Sergio AgüeroLos que no vimos a Romário en su esplendor, podemos disfrutar del Kun. El Kun, al filo de la línea del fuera de lugar y el último defensor, es determinante. Su dribble es contundente, al igual que sus diagonales y desmarques. En ésta temporada, no hay más excusas. La plantilla por calidad es más que capaz. Sin embargo, todo depende de un insoportable Roberto Mancini.


viernes, 15 de julio de 2011

Sed de Victoria

¿Cómo define América Latina?

Es una tierra de encuentros de muchas diversidades: de cultura, religiones, tradiciones, y también de miedos e impotencia. Somos diversos en la esperanza y en la desesperación.
El gran Eduardo Galeano, el latinoamericanista y escritor más consciente que tiene estas tierras, soltó esa definición total de lo que es América Latina. Hoy el mundo vuelca su mirada sobre una región de ella: el Sur; región inexistente para cualquier otra cosa menos para el fútbol, donde es referente. Quizá la evolución del juego haya hecho a los sudamericanos víctimas de la misma, ya que pocos tratan de conservar los valores del espectáculo previamente expuestos en sacrificio de un nivel futbolístico y competitivo mayor. Así ha sido la Copa América que se disputa al sur del continente. La antesala estuvo plagada de sorpresas, ahora empiezan los cuartos de final, donde las distancias serán mucho más cortas de lo que fueron en los grupos. Mientras llega el knockout, se logra destacar ciertas claves futboleras, en cuanto a contexto, equipo y jugadores, que marcaron la primera fase.

Las Dos Américas del Sur
Históricamente, el fútbol en esta región, siempre ha sido propiedad del cono sur. Argentina, Brasil y Uruguay son los grandes del continente, tanto a nivel de clubes como de selecciones. Entre los 3 suman 9 Copas del Mundo, 45 Copas Libertadores, 21 Intercontinentales, 6 Sudamericanas y 3 Mundiales de Clubes. En la Libertadores, solo Olimpia de Paraguay (corazón de la región) pudo romper la hegemonía del sur y en los Mundiales, el Perú de Cubillas fue el que dio la cara de la otra moneda de estas tierras. El fútbol de la parte baja de la región, ha sido muy diverso: el romanticismo argentino, el jogo bonito brasileño y la garra uruguaya; pero los países del norte se desprendían de la misma raíz futbolística. Colombia y Perú siempre intentaron darle alegría al asunto. El toque y el conjunto fueron las premisas que le dieron años de buen juego a dichos países y de los cuales nacieron Ecuador y Venezuela. Sin embargo, en los últimos años, todos incursionaron en nuevos aires futbolísticos. La verticalidad y el físico propendieron en los vecinos, Perú busca soluciones a partir de la táctica y Colombia articula todo ello en un solo conjunto. Hay que competir para sobrevivir, y eso lo tiene claro el cono norte.

Dos líneas de cuatro para desafiar a la élite
Dado lo anterior, para poder desafiar a la dictadura del cono sur, el 4-4-2 en línea ha sido el sistema de la presente Copa América. Bolivia, Paraguay y Venezuela,  han tenido este esquema como base a lo largo de la fase de grupos. Igualmente, Chile, Colombia, Ecuador y Perú en pasajes o en alguno de sus partidos lo utilizaron. Paraguay y Venezuela han sido las selecciones que mejor provecho han sacado de esta disposición. El sistema en cuestión permite ocupar el terreno a lo ancho del campo, permite el juego en parejas ya que hay dos jugadores por cada posición y las ayudas están mejor repartidas.

El conjunto del Tata Martino está basado en el despliegue físico. Uno de los inconvenientes del 4-4-2 es que si no hay coberturas y permutas defensivas/ofensivas eficaces, el equipo estará desequilibrado, sobretodo, porque Paraguay es un equipo de pressing agresivo para recuperar el balón y que le cuesta correr hacia atrás. Los guaraníes son un equipo corto y bastante compacto, que permite recorridos relativamente cortos. No hay grandes distancias entre líneas, las cuales están sincronizadas y se mueven en bloque tanto en la fase defensiva como ofensiva. Martino usa dos centrocampistas, donde Riveros es la referencia de la línea defensiva a la hora de presionar y Ortigoza es el vértice ofensivo donde la posesión se mantiene en campo contrario. En las bandas están dos jugadores con manejo del fuera-dentro y el fuera-fuera con el respectivo automatismo del lateral.  Aquí sobresale Marcelo Estigarribia, jugador con regate, velocidad y llegada que le da el plus a la albirroja que hasta el momento no le ha podido dar Lucas Barrios.  El uso de dos delanteros centrales, vacía el pedazo de campo, que este servidor conoce como “la zona del 10”. Santa Cruz y Barrios se escalonan la posición constantemente, tratando de activar dicha zona, aunque dada la poca creatividad de ambos, dicha zona no es muy bien aprovechada y por momentos queda muerta.

Venezuela es un equipo más ortodoxo. Los de Farías no realizan movimientos posicionales vertiginosos como los guaraníes y varían más el juego interior con el de bandas. La punta de lanza es Oswaldo Vizcarrondo, el mejor central de la copa. Posee una muy buena salida de balón y respetable timming a la hora de presionar y cubrir lo que le permite influir de manera correcta en la zona de interiores así como a lo ancho de los ¾ de terreno de la mitad de su equipo. La Vinotinto también busca ahogar al rival con la presión que realizan Franklin Lucena y Tomás Rincón. Este último, un centrocampista bastante hiperactivo pero de buena capacidad técnica, desde allí maneja el mediocampo con la ayuda de César “El Maestrico” González, el volante externo derecho que cierra su posición a la de interior, dotando de más calidad la posesión y dejando el carril a Rosales.  Igualmente, en el otro costado Juan Arango suele abrir más el campo que González, aunque no tiene problemas en cerrar su posición y transformar al equipo en un 4-2-2-2 cuando se requiera. A diferencia de Paraguay, los vecinos logran activar la parcela central de la zona de aceleración con la incursión de los dos volantes externos cuando se adentran, además de desprender a uno de sus atacantes-Fedor o Maldonado-a banda mientras el otro está entre los centrales, tareas que realiza mucho mejor Salomón Rondón, futbolista con rol de jugador #12 en esta selección.

La soledad del ‘9’
Por último, destacar la posición del killer que algunos equipos adoptaron en la lucha por el mediocampo. Felipe Caicedo, Radamel Falcao, Paolo Guerrero, Marcelo Moreno Martins y Alexandre Pato han sido los jugadores que han marcado esta Copa América en cuanto al delantero centro se refiere. Caicedo y Martins fueron los únicos argumentos que tuvieron las decepcionantes Ecuador y Bolivia. El primero, impuso su fuerza física para poder habilitar una segunda jugada que nunca llegó por parte de La Tri, en cambio, el segundo, tuvo una tarea más de oxígeno aprovechando su juego de espaldas y referencia en juego aéreo  que tampoco dio frutos. Paolo Guerrero y Alexandre Pato, estuvieron más móviles en este sentido, cayendo a banda con frecuencia y realizando diagonales cortas  han sido de lo mejor en esta copa. Finalmente, el premio se lo lleva Radamel Falcao. El colombiano ha sido el mejor jugador de Los Cafeteros durante estos tres partidos. Es toda una enciclopedia de cómo jugar de 9. Su lectura de espacios y juego aéreo lo posicionan fácilmente entre los 3 mejores delanteros del mundo.

El 16 vuelve la Copa, los cruces están definidos. De los 8 equipos, hay 6 potenciales campeones. La competitividad estará al máximo. A medida que avanzan las rondas, las distancias son más cortas y el Vespucio Liberti espera a los mejores. Esto es América.


*Derechos de autor de la imagen

jueves, 31 de marzo de 2011

Del Caos, los Sistemas y el Bolillo Gómez

Ya lo decía Santiago Solari en su blog, que hay entrenadores que confían en los sistemas y otros que confían en los jugadores. "El indiecito" narrando desde su experiencia personal nos expone los casos de DT como Marcelo Bielsa y Vicente Del Bosque. El primero, como todos conocemos es un obsesivo del fútbol, calcula hasta el más mínimo detalle, es de los sistemas, todo lo calcula. El segundo es más tranquilo, cree en el talento del futbolista, es de los jugadores, la inspiración individual prima. Haciendo el paralelo con el fútbol colombiano, Hernán Darío Gómez seria el sistemático y su maestro Francisco Maturana es el motivador. No hace falta hablar de Pacho, ya es cliché y tedioso abrir el baúl de los recuerdos, nos centraremos en la figura actual del Bolillo. He tenido la oportunidad de divisar 9 de los 11 partidos de la segunda era del Bolillo al frente de la Selección Colombia, el saldo general es 3 victorias, 4 empates y 4 derrotas. 13 puntos de 33 puntos disputados. A pesar de que el resultado es importante, el fin de este post y blog, es centrarse en lo sagrado, el fútbol.

En los 9 enfrentamientos que he visto de la era Gómez me he encontrado cuatro disposiciones tácticas distintas, 4-4-2, 4-4-1-1, 4-1-4-1 y 4-2-3-1. Independiente de los números de teléfono, las premisas básicas del juego han sido Marcación Zonal en la mitad del campo, Presión a los costados, Circulación rápida (y vertical) de balón tras recuperación y Repliegue tras pérdida. En fase ofensiva, no hay cabida para los desmarques de ruptura ni de apoyo así como el juego colectivo es rígido e intrascendente. En fase defensiva, los errores son menos pero por momentos hay una sobrecarga de jugadores en el área, dejando la transición ofensiva muerta, no obstante, la salida de balón es deleznable y sin ideas.  ¿Qué nos dice todo esto? El fútbol es como la vida. En el ideario colectivo, la fórmula de cómo conseguir las cosas que creemos buenas de la vida la conocemos todos o suponemos conocerla, pero no sabemos realmente qué es lo que queremos de la vida. Esas cosas se notan. Los pequeños gestos nos delatan. Ciertas inseguridades en nuestro accionar, la desenvoltura en el entorno, la manera de resolver problemas; todo esto es sinónimo de estar sin un objetivo, un código que seguir. La idea precede al sistema. El QUÉ va primero, no el CÓMO. En mi concepción, es el primer apéndice de los errores de la nueva era Gómez al mando del tricolor. Talento hay y mucho, sabemos cómo defender, nos falta trabajar la ofensiva, pero los recursos existen; pero no sabemos para que defendemos en zona, para que atacamos por los costados, para que Falcao pivotea, para que Guarín remata de media distancia, para que Zúñiga desborda. El oscurantismo frente a la disposición táctica de los jugadores en el terreno, la inseguridad en la salida del balón, la tosquedad en el juego colectivo para la elaboración de la jugada, la falsa creencia de que el gol llegará de alguna forma u otra, son síntomas de la falta de claridad en la idea de juego.

Ante lo anterior, recuerdo que un comentarista afirmaba algo como que “si en un equipo los jugadores esperan que les llegue el balón, algo anda mal”. La rigidez que padece la Selección Colombia es reflejo de esa frase. La sinergia es inexistente, sobretodo en la fase más importante: la de construcción. Nadie se muestra, nadie combina, nadie se mueve. ¿Por qué nadie apoya la progresión del balón? Mi hipótesis es que existe un miedo a perder el orden, segundo problema. Como ya se había dicho, Hernán Darío Gómez es un hombre sistemático, pero el problema que existe al tomarse con dogmatismo el sistema es que ignora un elemento imprescindible: el caos. La palabra “caos” ha sufrido una demonización en nuestras vidas. Buscamos rechazar el caos de nuestra cotidianidad a como dé lugar. Esto es luchar contra la corriente. La Naturaleza no es un reloj, es un sistema caótico. En un partido de fútbol existen infinidad de variables que naturalmente cambiaran el devenir del partido acorde pasan los minutos. Es un error tratar de mantener el orden y rechazar el caos. No podemos evitar lo inevitable. ¿Qué sucede cuando el orden esclaviza un equipo de fútbol? Se estanca. ¿Por qué? Porque del caos surge el orden. Bueno, muchos dirán pero que carajos estoy diciendo, obvio, el sentido común nos traiciona, pero las matemáticas parecen tener respuesta para todo. A ver, un sistema se encuentra en aparente equilibrio cuando su estado no cambie estando en ciertas condiciones. Para lograr un desequilibrio se necesitaría de un elemento que altere el funcionamiento del sistema. En ese momento, se entraría en un estado de caos continuo hasta llegar a un punto de inflexión o bifurcación. En términos futbolísticos (y vulgares), el elemento perturbador sería el gol, aunque, para este servidor, el gol es el evento cumbre de la perturbación, es el punto de bifurcación. Las continuas llegadas, asedios, intervenciones del portero, son los elementos perturbadores. Alexis Sanchez es totalmente perturbador. Si no te llegan con facilidad, es que están en un aparente equilibrio total; pero, ¿Qué sucede después del punto de inflexión? A los ojos del espectador, el equipo se “desordena”, en ese momento hasta los centrales están en el área chica contraria. Sin embargo, más allá de todo eso, está en cómo respondes al caos. Solo hay 2 formas. En física (y biología) existe lo que se denomina retroalimentación negativa y retroalimentación positiva. En la primera se anula el efecto perturbador y se vuelve al estado de equilibro inicial, en la segunda se convive con el cambio, y el sistema se autorganiza de tal modo que da paso a una estructura disipativa. Ah bueno…ya entramos en terrenos más espinosos, pero, del caos puede surgir el orden por increíble que parezca. Ahora, ¿Qué es una estructura disipativa? Su expositor Ilya Prigogine lo reduce perfecto: “Las estructuras disipativas son islas de orden en un océano de desorden”. Si se lee una y otra vez, cobra sentido. Estas estructuras disipativas no tienden al equilibrio. En esos momentos el sistema transforma o se colapsa, nunca vuelve a su estado inicial. Dado esto, se da paso a la autorganización, la impredectibilidad, el control y la creatividad. Por muy absurdo y hasta contradictorio que todo esto parezca, se puede concluir que los sistemas más equilibrados son los que están en continuo movimiento, pero llevemos toda esta teoría al fútbol. Bolillo Gómez siempre tiende a la estabilidad de su sistema inicial, independiente de si el número de teléfono cambia, el sistema es el mismo. Las premisas de juego se mantienen. Factores determinantes hoy en día como la innovación y la sorpresa brillan por su ausencia. Predictibilidad y Atasco son la orden del día. Falta caos, sin él somos totalmente anodinos y superfluos.

Nunca habíamos tenido tanta calidad en una plantilla, Camilo Zúñiga, Cristian Zapata, Freddy Guarín, Dayro y Giovanni Moreno, Falcao García, y puedo seguir. Desaprovechar esta generación puede ser imperdonable. El sistema del Bolillo puede dar resultados, como cualquier otro, pero dar fútbol...está en veremos. 


*Derechos de autor de la imágen