domingo, 2 de octubre de 2011

El Príncipe

París, palabra que rememora elegancia. Es más, por metonimia dicho concepto se asocia a la nación francesa, el Parc des Princes puede sustentar aquello y más con su nuevo príncipe. Aquí se presenciaría el partido del año en la Ligue 1, Paris Saint-Geirman vs Olympique Lyonnais, donde parisinos y lionénses esperaban dar el golpe de autoridad que les dejará enfilados para competir por el campeonato. 

Los de Kombouaré formaron con su típico 4-4-1-1 y sus cuatro mediapuntas: Nenê, Ménez, Gameiro y Pastore. El PSG es un equipo totalmente vertical, no hay pase atrás ni ralentización de juego. Sus cuatro jugadores de ataque son los únicos que cumplen la función de pisr el área rival. El vértigo es total y por momentos el desorden. La movilidad entre ese cuarteto en la frontal del área además de la inexistencia de un nueve fijo dada la tendencia de Gameiro de caer al carril derecho o entre líneas, genera una especie de embotellamiento que los hace espesos por momentos. No obstante, ante el Lyon la pelota tenía que llegar a la izquierda, es decir al Huesito, y desde ahí  montar juego. La jugada del entrenador caledonio se vio beneficiada por la alineación del míster del Lyon que supuso que Briand y Réveillère podrían constituir un tapón en banda derecha -al igual que Bastos y Cissokho en el sentido contrario- lo que no sucedió. La laguna que existía en la banda izquierda y la no contraposición con sus demás compañeros, que entendían que ese espacio era de Javier, le daba el contexto ideal para el jugador franquicia del club. Pastore fue la piedra angular, recibía (de Matuidi por lo general), distribuía, arrastraba marcas, bajaba a traer el balón y llegaba al área con propiedad. Así, llegando y en conducción, llegó su justo premio, el gol y un reconocimiento a su buen partido.

187 centímetros. 40 millones de Euros. 22 años. Campeón moral con Huracán y animador con el Palermo. El flaco se mueve con naturalidad y libertad por los tres carriles, aunque cuando inicia y juega con su perfil natural es donde mejor se disfruta su fútbol. De espaldas no resta continuidad, siempre hay alguna finta o un pase de primera que lo saca del embrollo. No le molesta caer a banda e intentar el 1x1. Sin embargo, es en la llegada donde Pastore es un elemento clave, ya sea desde la conducción o segunda línea. Ahí su dribble y visión de juego se imponen. En la selección de su país ha gozado de pocas oportundidades, tanto en el Mundial de Sudáfrica con Diego Maradona en el banquillo como con Sergio Batista en la pasada Copa América. A pesar de que ha demostrado entendimiento con el capitán, es poco probable que entré como habitual en el esquema de Alejandro Sabella, aunque sus actuaciones en el conjunto de la capital francesa pueden plantearle la disyuntiva al entrenador.

No es una estrella y su techo es indescifrable. Llegar al PSG fue una buena decisión. Es el emblema de un proyecto de mediano impacto de poca presión comparada con las de sus pasadas novias de mercado. Las capitales europeas tienen un club grande con un proyecto serio e influyente, París hace ya un tiempo que no lo posee. Leonardo, Makélélé, Kombouaré y sobretodo Pastore pueden ubicar, de nuevo, a la ciudad romántica en el mapa futbolero del viejo continente o al menos en la misma Francia.

martes, 27 de septiembre de 2011

Buscando el Bronce Europeo

Dista mucho de la complejidad de Van Gaal y aquel equipo que hace dos años disputaba la final de la UEFA Champions League. Hoy, el Bayern München es un equipo que es más coherente con la metamorfósis que ha sufrido el fútbol alemán desde que Klinsmann y Löw tomaran las riendas de Die Mannschaft, es decir, posesión y creatividad, conceptos que pueden ser suficientes para que el equipo de Münich sea el outsider a seguir en esta Copa de Europa. 

Ante el Manchester City del especial Roberto Mancini, vimos a un Bayern que mostró señas de porque es el líder de la Bundesliga. Como decia antes, el equipo de Jupp Heynckes es un colectivo coetáneo con el estilo imperante alemán: generar ventajas desde la posesión del balón sin perder su verticalidad característica. Los de Münich respetaban las fases de juego e iban a distintas velocidades. En su campo, mueven el balón con mucha pasimonia, cuando pisaban la mitad del campo rival sabían cuando acelerar y cuando dar un pase atrás que llena de confianza a sus jugadores. Igualmente, su ataque posicional era muy dinámico. El balón recorría todo el ancho del campo, dando un aire de superioridad frente a su rival. Müller y Ribery, en su rol de mediaspuntas y su tendencia  a la zona de remate y de interiores respectivamente, dejaban el carril a  merced de los dos laterales de largo recorrido como Rafinha y Lahm  que terminaban filtrando balones a Mario Gómez y su inexplicable capacidad para encontrar -y capitalizar- balones sueltos en la boca del área.

Sin embargo, el balón no fue su argumento defensivo, al menos en la primera mitad. Dos líneas de cuatro con muy poco espacio entre ellas, la línea defensiva bastante adelantada buscando anticipar la recepción de los jugadores del City y la de volantes achicando, presionando por lapsos la salida del balón inglesa y cerrando líneas de pase. Esa defensa en bloque logró desactivar al Manchester y aislar a sus jugadores más importantes durante toda la primera parte. No obstante, en la segunda mitad, ayudado por Mancini y sus particulares sustituciones, los bávaros controlaron el partido en su totalidad, recostándose en la izquierda con Ribery y sus sprints además de mover el balón de un lado a otro sin el ánimo de marcar más goles a pesar de haber tenido más de una oportunidad.

Han transcurrido dos jornadas de la Liga de Campeones y siete de la Bundesliga, en el global de ambas competiciones han sido el conjunto más sólido, muchos goles a favor y solo 1 encajado pero con la sensación de que este equipo (junto al Manchester United) anime la competición, y porque no, logren cuestionar el poderío de los dos colosos europeos.  

martes, 20 de septiembre de 2011

Imparable, Inexperto e Insoportable

Tres equipos -con base a su performance de las primeras jornadas- ya postularon su nombre para recibir el trofeo de campeón de la vigésima edición de la English Premier League: Manchester United, Chelsea y Manchester City. Tres historias, tres estilos, tres jugadores, un solo objetivo. He aquí, abriendo la segunda temporada de este blog, algunas impresiones y comentarios de dichos clubes, pasadas cinco jornadas del campeonato inglés:

La ciudad de Manchester es roja.

Wembley fue la última parada para muchos. Era el Manchester más práctico y menos vistoso de los últimos años. Todo se reducía a Old Trafford. Ahí donde el United es casi-invencible. Van der Sar, Ferdinand, Scholes y Giggs, querían 'despedirse' por la puerta grande y dejarle el lugar a los De Gea, Smalling, Jones, Cleverly, Young y Wellbeck. Sucedido lo que tenía que suceder en Londres, Ferguson empezó a reacomodar el equipo para la presente temporada, en donde será el rival a vencer dada su habitual competitividad y óptima propuesta futbolística. Igualmente, Fergie conoce el 'ADN Old Trafford', sabe que jugador está hecho para el club y cual no, lo cual le facilita el trabajo. El punto de partida es su típico 4-2-4, la horizontalidad de Nani y la verticalidad de Young más el alargue que ofrece Chicharito. Todo esto con el fin de que la zona de interiores quede en condiciones para el jugador contextual del equipo: Wayne Rooney. Se mueve en 3/4 inicialmente, si el juego no fluye, retrocede hasta la base y empieza a organizar, el balón abre a banda, tira un desmarque de apoyo si es necesario y cuando menos piensas está en zona de remate. Un partido del Manchester te ofrece más de un Rooney para disfrutar. Wayne no quiere ser más el tercero en discordia de la élite, el equipo está con él, ésta es su temporada. La omnipresencia futbolística del '10' será el mayor aliciente para ver a un United imparable. 


Villas-Boas lo tiene todo

Aires de renovación soplaban por Stamford Bridge. La serie de futbolistas que hicieron grande al Chelsea que por cosas del destino, no posee en sus vitrinas una Copa de Europa, ha tocado su techo. No obstante, en el intento de tapar el hueco que dejó José Mourinho, los blues ficharon al flamante André Villas-Boas como su sucesor. El ex-asistente de Mou, viene con el rótulo de ser un 'baby Mourinho' cuando sus únicas similitudes se encuentran en su nacionalidad y carácter ganador. El Chelsea de Villas-Boas está proyectado para ser un equipo donde la elaboración de la jugada sea el factor fundamental que genere una progresión sistemática de futbolistas al campo rival con el fin de generar superioridad numérica y futbolística. Todo esto en concordancia con su fichaje estrella: Juan Mata. El español inicia desde la banda pero su tendencia a la frontal es notoria. Es '10'. El desdoblamiento de los laterales permite su libre movilidad aunque mal complementada por las carencias de Ramires y Lampard. La sinergia que puede conformar con Torres y la forma en que el equipo automatice el resultado de la misma, así como la consolidación de los Romeu, Sturridge y David Luiz, serán clave. El crecimiento de este Chelsea, aun inexperto, es el tópico a seguir esta temporada. 

Un equipo de primera, para un entrenador de segunda

Todos tuvimos la suerte (o la desdicha) de ver lo que era capaz el City de la mano de Roberto Mancini. Dados sus mediocres planteamientos e inexplicables decisiones, los ciudadanos solo pudieron conformarse con la F.A Cup. Ahora, son más mediáticos y son candidatos -en mayor o menor medida- a todo las competiciones que juegan. El italiano alínea un 4-2-3-1 algo frágil atrás, dado el poco talento en sus defensores como para mantener una fase defensiva en condiciones plenas, sin embargo, es un arma de destrucción masiva adelante, a pesar de no ser muy 'especial' lo que pretenden arriba. Silva es el alfa, el chino es mediocentro, volante y mediapunta a la vez; Touré, es despliegue, el batir líneas y la llegada, empero, el salto de calidad se llama Sergio AgüeroLos que no vimos a Romário en su esplendor, podemos disfrutar del Kun. El Kun, al filo de la línea del fuera de lugar y el último defensor, es determinante. Su dribble es contundente, al igual que sus diagonales y desmarques. En ésta temporada, no hay más excusas. La plantilla por calidad es más que capaz. Sin embargo, todo depende de un insoportable Roberto Mancini.


domingo, 21 de agosto de 2011

El más regular

Mientras que la selección local encumbraba a James Rodríguez como su catapulta al título, en una muestra de la habitual soberbia brasileña -esa carismática y en parte justificada- Ney Franco afirmó que no necesitaban Neymar y Lucas para disputar la Copa del Mundo U20 que se realizaría en Colombia. En su lugar llegaban con perfil bajo Dudu y Philippe Coutinho (además de Allan y Negueba, en detrimento de Zé Eduardo y Diego Mauricio). La ausencia de las dos nuevas joyas de la canarinha le limitaron en lo futbolístico pero le dotó a Brasil de una atmósfera de discreción mediática que le permitió ir avanzando de ronda con una calma y pasmosidad poco habituales cuando el Scratch juega un campeonato continental. Claro, siempre llevan alguna perla a los campeonatos juveniles, tales como lo fueron en las últimas ediciones: Dani Alves, Sobis, Pato y Ganso. Sin embargo, esta vez Brasil era un equipo austero pero con la envolvente mística futbolera del país.

Ney Franco durante el Sudamericano U20 alineó el típico cuadrado mágico brasileño, esquema que repitió al inicio del torneo. Esta disposición le generó un embotellamiento a Brasil en zona de interiores que le facilitó la defensa al rival y los contra-ataques dada la mala gestión del carril derecho por parte de Danilo, la incapacidad de Fernando al sostener en soledad el centro del campo y el flojo repliegue de la verdeamarela. Con base en esto, Franco montó un 4-3-1-2 que era un poco más solvente en defensa aunque eso sí, más 'inofensivo' en ataque a pesar de soltar con frecuencia ambos laterales. Coutinho, el jugador llamado a comandar el equipo, se fue diluyendo a medida que avanzaban los partidos, mientras Oscar se consolidaba, dirigiendo al equipo desde la base, con y sin balón. Dicha diferencia paso  desapercibida, ya que Brasil atacaba mal, lo que siempre y sin excepción conlleva a defender mal. El exceso de verticalidad y la mala administración de espacios eran las causas, de ahí su inocuidad. Ante esto, el entrenador rearmaba todo el equipo: Danilo pasaba a la medular junto con Fernando desplazando a Casemiro a la zaga central que movía Juan Jesús  al lateral izquierdo mientras Allan ingresaba por Gabriel Silva para ocupar el lugar de Danilo, que le daba mayor consistencia al medio. Coutinho y Willian dejaban su lugar para darle paso a Dudu y Negueba que se pegaban a la cal para abrir el campo y los pasillos interiores que aprovecharian los carrileros y Oscar, dejando a Henrique como '9'. Esto les daba una pérdida de balón mucho mejor, lo que disimulaba sus carencias defensivas que fueron expuestas por Nelson Oliveira durante la Final, intenciones insuficientes ante el arsenal ofensivo que había puesto Brasil arriba y la genialidad de Oscar.

Nunca se le puede ignorar por más sencillo que sea su equipo; puede que no sean los más estéticos pero fueron los más regulares de todo el torneo y como conjunto saben competir además de saber sobreponerse a la adversidad, algo que el fútbol de dicho país agradecería en demasía dado el manojo de nervios que se han convertido sus selecciones ante la tormenta. Suman 13 títulos en Copas Mundiales, son el gigante de esto. Brasil es Brasil...Brasil es fútbol. 


*Derechos de autor de la imágen 

jueves, 18 de agosto de 2011

Ni el humano más fuerte

Según la mitología griega, los Dioses no intervienen en el reino de los mortales, estos aparecen solo cuando algo está fuera de lugar. Son demiurgos omnipresentes o “relojeros” como dirían los deístas. El Caos crea la naturaleza, los Dioses la estimulan; ellos mantienen el orden reinante, solo intervienen cuando lo consideran o los aclaman. Allí despliegan su divinidad. Si no hay necesidad de su intervención, siguen en el Olimpo, disfrutando del néctar y a la ambrosía mientras observan a los mansos terrestres que tratan en lo posible de no enfurecer a las deidades.  Nada se teme más que la ira de un Dios. Aquel desencadenamiento es el que le temen todos, nadie sin excepción escapa de esa ansiedad, por eso pocos se atreven a desafiar su divinidad.

Aquellos que osan luchar contra los poderes supremos, se atienen a las consecuencias. Y el Madrid corrió el riesgo. En su casa adelantó todas sus líneas ejerciendo un pressing medianamente intensivo sobre los jugadores y cubriendo muy bien las líneas de pase.  En adición, la ausencia de Xavi Hernández hizo que el Barça perdiera el balón con mucha facilidad. Igualmente, el mal estado físico consecuencia de la falta de ritmo del Barcelona-evidenciado en jugadores como Keita, Mascherano y Abidal-y el desentendimiento del dorsal ‘10’, le daba el escenario perfecto para que los merengues se llevaran una victoria. No fue así. Al Madrid le faltó lo que le había llevado a marcar más de 100 goles la temporada pasada: pegada. En el Bernabéu se perdió la Supercopa.

La historia no fue del todo diferente días después, ya con Xavi en el campo e Iniesta activado, el Barcelona le agregó calidad a su posesión. No obstante, el adelantado bloque del Real Madrid generó cierta laguna en el carril central que fue aprovechada por las olvidadas transiciones azulgranas que debido al rutinario tiki-taka se ignora la peligrosidad de las mismas. Igual, esto es irrelevante, debido a que lo importante estaba del otro lado. Envuelto en blanco y oro, estaba el mortal más fuerte de la actualidad y de los tantos de la historia. El ‘7’ del Real Madrid. Aquél llamado a desafiar el orden imperante. Estaba en juego el primer eslabón a la gloria, y más aún, en campo rival donde sabe mejor. Sin embargo, en Barcelona está ubicado el Olimpo del Dios blaugrana. Hablar del Camp Nou es hablar de Messi. Es la relación futbolista-estadio. Pelé y el Vila Belmiro, Maradona y el San Paolo, Henry y Highbury, Raúl y el Bernabéu, Garrincha y el Maracana, en fin: son sus casas. Conocen cada rincón. Se desenvuelven de forma diferente. Son más peligrosos. Sin embargo, El portugués y su orgullo olvidaron esto y golpeó primero. En Barcelona las cosas no son así, el caos y el posible pandemónium irritaba a su gente. Dado esto, se desató la furia divina y en un momento arregló todo. El maniobrar de los Dioses no siempre es benévolo pero su autoridad es incuestionable. A medida que el diez culé avanzaba el siete merengue se iba desparramando cual soldado perdiendo una guerra terminando de rodillas con gesto impotente diciendo: No puedo. Todo terminó ahí. No hay más análisis, por más de que se intentara, siempre sería en vano. 

Una batalla más, otra derrota más. Nunca podrá vencerlo en su casa. Es imposible. Ahí es un Dios… y ni el humano más fuerte puede con los dioses.

martes, 26 de julio de 2011

Despertó el León



El león estaba dormido. Hace 15 años que el félido de oriente no se hacía sentir con propiedad en su habitat, estaba expectante viendo como el gigante del continente se les acercaba en la corona por América y obtenía su pentacampeonato mundial. No era por capricho, simplemente esperaba su oportunidad.  Desde 1999 es un invitado habitual entre los cuatro mejores del sur, hoy por fin es el mejor. El pasado 24 de Julio, Uruguay se alzó la 43ava edición de la Copa América venciendo 3-0 a Paraguay en el Estadio Monumental de Buenos Aires. Sin embargo, este es solo el punto álgido del proceso llevado por Oscar Tabárez. Después del fracaso de Fossati por clasificar a Alemania 2006, el ex maestro escolar, asumiría el mando de la selección nacional de fútbol del país más pequeño de América. Llegó Sudáfrica y la relación de los charrúas con los mundiales era preocupante: desde 1970 no ganaban un partido en una Copa del Mundo, en el ’90 lo harían de nuevo con Tabárez al mando, aunque solamente llegaron a 8vos de final, 20 años después repetían la gesta de México ’70 con el Maestro de entrenador. El tiempo pone las cosas en su lugar. Fueron el mejor fuera del continente, era hora de serlo en casa.

Argentina y Brasil llegaban favoritos como siempre, Chile tenía una oportunidad de oro, Paraguay y Colombia eran los outsiders más interesantes. Nadie se acordaba de la Celeste, era el escenario perfecto. Tabárez empezó titubeando (como siempre). En el debut ante Perú, utilizó un 4-3-3 con Pérez y Lodeiro de interiores,  Forlán de enlace, Cavani tirado a la derecha y Suárez partiendo de la izquierda hacia el medio.  Se mostró el equipo bastante espeso en ataque y un poco endeble en defensa. Dado esto, el Maestro decidió hacer más natural y sólido emocionalmente al equipo. Álvaro Pereira por Lodeiro, Coates por Victorino y Álvaro González por Cavani. Con el Palito en la izquierda, el cierre defensivo ahora era con cinco hombres desplazando a Cáceres como tercer central, igualmente, el equipo ahora tenía una salida y profundidad natural en la banda izquierda. Gracias a que González estaba en la otra banda, Maxi Pereira pudo aprovechar su banda así como se poblaba la medular.  Por último, Coates en la zaga, fue un cambio no programado pero importantísimo que haría a la Celeste más fuerte.

En torneos tan cortos, es vital sacar ventaja de tus virtudes de alguna forma u otra (dentro del reglamento claro está), y la Celeste lo entendió. El poderío físico charrúa venía con un plus incluido que condicionaba y era el juego aéreo. Desde ahí partía su superioridad. Impenetrables y temibles a la vez por arriba, gracias al magnífico golpeo de Forlán a balón parado y la capacidad de sus jugadores para ganar los balones por aire. Frente a Argentina, cada balón parado era un suplicio para la defensa albiceleste, incluso por esa vía logro el primer gol del encuentro. De ahí la importancia de los 196 cm de la pareja de zaga de Lugano. Coates era un gran foco de atención-igual, si el balón llegaba a su órbita, era muy difícil ganarle-que le permitía a Lugano rematar usualmente en el primer palo o en el tumulto de jugadores, y viceversa, jugada bastante repetida y efectiva.

Finalmente, dada la adecuación del equipo por parte de Tabárez y la superioridad que obtenían en el juego aéreo, solo nos queda Diego Forlán. En una tierra donde la nulidad técnica no es primordial como si lo es la entrega, Cachabacha es una bocanada de aire fresco. Esta no fue su Uruguay, como lo fue en Sudáfrica, esta es más del Maestro, más sencilla y menos vistosa, pero Forlán sigue siendo el mismo. En la pasada Copa América, fue el director de orquesta. Manejaba las transiciones a su antojo, orientaba a su equipo tanto emocional como futbolísticamente, la estrategia reposaba en él y le cedió el protagonismo del gol a Suárez. El epíteto del segundo delantero. Uruguay durante la fase final nacía en Forlán y moría en Suárez. En la final fue al revés y gracias a eso vimos al mejor Uruguay. El jugador con más apariciones internacionales y goleador histórico de la Celeste. Es inevitable que supere a Scarone por el puesto único, por eso y mucho más, Diego es historia viva de la Celeste.

Un equipo sencillo pero competitivo, atrayente pero poco bello; guiado por un entrenador fiel a la corriente de los ajustes tácticos básicos y necesarios, la naturalidad del juego así como el liderazgo emocional de sus jugadores y privilegiado de tener jugadores emotivos y solidarios, abre un nuevo debate: el de lo simple. Si la simplicidad no va acompañada del factor estético, suele ser confundida con la mediocridad, pero en lo simple también hay algo tan bello como cualquier otra cosa denominado 'grandeza' y Uruguay destila grandeza.


*Derechos de autor de la imágen

viernes, 15 de julio de 2011

Sed de Victoria

¿Cómo define América Latina?

Es una tierra de encuentros de muchas diversidades: de cultura, religiones, tradiciones, y también de miedos e impotencia. Somos diversos en la esperanza y en la desesperación.
El gran Eduardo Galeano, el latinoamericanista y escritor más consciente que tiene estas tierras, soltó esa definición total de lo que es América Latina. Hoy el mundo vuelca su mirada sobre una región de ella: el Sur; región inexistente para cualquier otra cosa menos para el fútbol, donde es referente. Quizá la evolución del juego haya hecho a los sudamericanos víctimas de la misma, ya que pocos tratan de conservar los valores del espectáculo previamente expuestos en sacrificio de un nivel futbolístico y competitivo mayor. Así ha sido la Copa América que se disputa al sur del continente. La antesala estuvo plagada de sorpresas, ahora empiezan los cuartos de final, donde las distancias serán mucho más cortas de lo que fueron en los grupos. Mientras llega el knockout, se logra destacar ciertas claves futboleras, en cuanto a contexto, equipo y jugadores, que marcaron la primera fase.

Las Dos Américas del Sur
Históricamente, el fútbol en esta región, siempre ha sido propiedad del cono sur. Argentina, Brasil y Uruguay son los grandes del continente, tanto a nivel de clubes como de selecciones. Entre los 3 suman 9 Copas del Mundo, 45 Copas Libertadores, 21 Intercontinentales, 6 Sudamericanas y 3 Mundiales de Clubes. En la Libertadores, solo Olimpia de Paraguay (corazón de la región) pudo romper la hegemonía del sur y en los Mundiales, el Perú de Cubillas fue el que dio la cara de la otra moneda de estas tierras. El fútbol de la parte baja de la región, ha sido muy diverso: el romanticismo argentino, el jogo bonito brasileño y la garra uruguaya; pero los países del norte se desprendían de la misma raíz futbolística. Colombia y Perú siempre intentaron darle alegría al asunto. El toque y el conjunto fueron las premisas que le dieron años de buen juego a dichos países y de los cuales nacieron Ecuador y Venezuela. Sin embargo, en los últimos años, todos incursionaron en nuevos aires futbolísticos. La verticalidad y el físico propendieron en los vecinos, Perú busca soluciones a partir de la táctica y Colombia articula todo ello en un solo conjunto. Hay que competir para sobrevivir, y eso lo tiene claro el cono norte.

Dos líneas de cuatro para desafiar a la élite
Dado lo anterior, para poder desafiar a la dictadura del cono sur, el 4-4-2 en línea ha sido el sistema de la presente Copa América. Bolivia, Paraguay y Venezuela,  han tenido este esquema como base a lo largo de la fase de grupos. Igualmente, Chile, Colombia, Ecuador y Perú en pasajes o en alguno de sus partidos lo utilizaron. Paraguay y Venezuela han sido las selecciones que mejor provecho han sacado de esta disposición. El sistema en cuestión permite ocupar el terreno a lo ancho del campo, permite el juego en parejas ya que hay dos jugadores por cada posición y las ayudas están mejor repartidas.

El conjunto del Tata Martino está basado en el despliegue físico. Uno de los inconvenientes del 4-4-2 es que si no hay coberturas y permutas defensivas/ofensivas eficaces, el equipo estará desequilibrado, sobretodo, porque Paraguay es un equipo de pressing agresivo para recuperar el balón y que le cuesta correr hacia atrás. Los guaraníes son un equipo corto y bastante compacto, que permite recorridos relativamente cortos. No hay grandes distancias entre líneas, las cuales están sincronizadas y se mueven en bloque tanto en la fase defensiva como ofensiva. Martino usa dos centrocampistas, donde Riveros es la referencia de la línea defensiva a la hora de presionar y Ortigoza es el vértice ofensivo donde la posesión se mantiene en campo contrario. En las bandas están dos jugadores con manejo del fuera-dentro y el fuera-fuera con el respectivo automatismo del lateral.  Aquí sobresale Marcelo Estigarribia, jugador con regate, velocidad y llegada que le da el plus a la albirroja que hasta el momento no le ha podido dar Lucas Barrios.  El uso de dos delanteros centrales, vacía el pedazo de campo, que este servidor conoce como “la zona del 10”. Santa Cruz y Barrios se escalonan la posición constantemente, tratando de activar dicha zona, aunque dada la poca creatividad de ambos, dicha zona no es muy bien aprovechada y por momentos queda muerta.

Venezuela es un equipo más ortodoxo. Los de Farías no realizan movimientos posicionales vertiginosos como los guaraníes y varían más el juego interior con el de bandas. La punta de lanza es Oswaldo Vizcarrondo, el mejor central de la copa. Posee una muy buena salida de balón y respetable timming a la hora de presionar y cubrir lo que le permite influir de manera correcta en la zona de interiores así como a lo ancho de los ¾ de terreno de la mitad de su equipo. La Vinotinto también busca ahogar al rival con la presión que realizan Franklin Lucena y Tomás Rincón. Este último, un centrocampista bastante hiperactivo pero de buena capacidad técnica, desde allí maneja el mediocampo con la ayuda de César “El Maestrico” González, el volante externo derecho que cierra su posición a la de interior, dotando de más calidad la posesión y dejando el carril a Rosales.  Igualmente, en el otro costado Juan Arango suele abrir más el campo que González, aunque no tiene problemas en cerrar su posición y transformar al equipo en un 4-2-2-2 cuando se requiera. A diferencia de Paraguay, los vecinos logran activar la parcela central de la zona de aceleración con la incursión de los dos volantes externos cuando se adentran, además de desprender a uno de sus atacantes-Fedor o Maldonado-a banda mientras el otro está entre los centrales, tareas que realiza mucho mejor Salomón Rondón, futbolista con rol de jugador #12 en esta selección.

La soledad del ‘9’
Por último, destacar la posición del killer que algunos equipos adoptaron en la lucha por el mediocampo. Felipe Caicedo, Radamel Falcao, Paolo Guerrero, Marcelo Moreno Martins y Alexandre Pato han sido los jugadores que han marcado esta Copa América en cuanto al delantero centro se refiere. Caicedo y Martins fueron los únicos argumentos que tuvieron las decepcionantes Ecuador y Bolivia. El primero, impuso su fuerza física para poder habilitar una segunda jugada que nunca llegó por parte de La Tri, en cambio, el segundo, tuvo una tarea más de oxígeno aprovechando su juego de espaldas y referencia en juego aéreo  que tampoco dio frutos. Paolo Guerrero y Alexandre Pato, estuvieron más móviles en este sentido, cayendo a banda con frecuencia y realizando diagonales cortas  han sido de lo mejor en esta copa. Finalmente, el premio se lo lleva Radamel Falcao. El colombiano ha sido el mejor jugador de Los Cafeteros durante estos tres partidos. Es toda una enciclopedia de cómo jugar de 9. Su lectura de espacios y juego aéreo lo posicionan fácilmente entre los 3 mejores delanteros del mundo.

El 16 vuelve la Copa, los cruces están definidos. De los 8 equipos, hay 6 potenciales campeones. La competitividad estará al máximo. A medida que avanzan las rondas, las distancias son más cortas y el Vespucio Liberti espera a los mejores. Esto es América.


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