sábado, 21 de mayo de 2011

Fútbol: reflejo de un mundo intolerante

Hoy quiero cambiar la temática del blog, y empezar con una máxima del egregio escritor uruguayo Eduardo Galeano. Escuchar a Galeano es ver cómo te desnudan el alma y hurgan en la llaga de tu sensibilidad. Es una experiencia que despierta conciencias y que te envuelve en un proceso de cavilación al que no puede escapar de ningún ser humano. Y así una vez más me lo demostró cuando en una conferencia en Mendoza le preguntaron acerca de América Latina, a lo que el literato lanzó lo siguiente: “(…) La diversidad no es un defecto. Lo mejor del mundo es la cantidad de mundos que el mundo contiene (…)”  Con la inolvidable-para bien o para mal-serie de clásicos del fútbol español, se estableció con raíces más fuertes, el eterno y tedioso debate de cómo se debe jugar al fútbol. Los medios de comunicación, creadores del conocimiento colectivo moderno, nos enfocan hacia dos estilos. El estilo del FC Barcelona basado en el apaciguamiento del balón y el embellecimiento de la jugada, en contraste, con el del Real Madrid CF apegado a su vertiginosa y potente transición ofensiva.  Dos formas de jugar diferentes pero que pueden ser igual de efectivas y espectaculares si son aplicadas de la manera adecuada. En aquel play-off cada uno recibió lo que merecía, pero, el espectador que ama el juego más allá de los colores, sintió un leve desasosiego. Una equilibrada intranquilidad mezclada con una inquietante frustración. El desprecio hacia determinado estilo expulsado por la comunidad futbolística fue el detonante. Por si fuera poco, esta confrontación se extrapoló a otros rincones del planeta, El “Checho” Batista, entrenador de la selección argentina, quiere que su equipo juegue como el Barcelona, el “Mano” Menezes, al frente de la canarinha busca evitar la catástrofe del ’50 a punta de equilibrio, Xavi dice que pierde o gana el fútbol cuando ellos obtienen similar resultado y así se van dejando esas semillas en la mente de las personas alrededor del globo. No es difícil ver encontrar la cara de asco por parte de algunos futboleros cuando ven un pelotazo al 9 o síntomas de querer caer en los brazos de Morfeo cuando algunos presencian más de 20 toques. Lo triste de todo esto es que muchos se pierden de la belleza de lo que sucede el campo. Estando más ocupados en decidir en una confrontación sin sentido acerca de que manera de jugar es mejor, se pierden de los pequeños detalles que ofrece cada estilo, del trabajo que hay detrás de él y la hermosa lucha de querer imponerlo en el campo.

A todo esto se me vienen símiles con el mundo moderno. El viejo refrán de Confucio entra en aparición: “cuando el dedo señala la luna, el necio se pone a mirar el dedo”. Lo verdaderamente significativo se pierde Muchos por estar encerrados en un solo aspecto no disfrutamos de lo verdaderamente significativo. Es como tener a una mujer, no apreciarla y enfocarse en sus defectos, ninguneando su palpitante resplandor. Igualmente, por estar concentrado en si un equipo tocó y tocó hasta más no poder nos perdemos del ir y venir de los desmarques, el movimiento constante del mediocentro sirviendo de apoyo, el sprint del extremo en el momento preciso. Buscamos la belleza en el dedo y no en la luna. ¿Por qué no podemos ver el fútbol desde todos los colores en el que se nos muestra? Mi tesis es que vivimos en la dictadura de la belleza. El más bello y pasmoso es idolatrado, el feo y diferente es sometido. Siguiendo la estupidización que nos inocula la televisión y los estándares del pensamiento colectivo, apoyados en su panda de títeres carnavalescos generadores de intensa grima, las gentes del mundo optan por la identidad de turno con miedo a ser diferentes pero sobretodo con miedo al rechazo.  Nos dicen que el fútbol irrefutablemente debe jugarse de tal manera y para no sentir las amargas mieles del aislamiento, se acepta y se predica dogmáticamente. Es sano preferir algo por sobre otro, pero deja de serlo cuando se cierra mentalmente a las diversas opciones, satanizándolas y despreciándolas. Es igual de bello ver como un equipo con el balón en banda, le baste 2-3 toques para llegar al área rival. Es igual de bello ver como un equipo (independiente de su historia o dimensión) acepta su inferioridad, junta líneas, cierra opciones de pase y sale rápidamente al contraataque. Es igual de bello ver como jugando con la vista del espectador, unos cuantos jugadores parecen jugar al fútbol sala con sus paredes o toques rápidos cerca del área. Es igual de bello el fútbol sin importar como se juegue.

No veamos a la pluralidad como una maldición, como un mal a erradicar. Dicen que para gustos los colores…y el fútbol. Y bien, se abrió con Galeano y se cierra con él: “En Babilonia, la ciudad maldita, que según la Biblia fue puta y madre de putas, se estaba alzando aquella torre que era un pecado de arrogancia humana. El rayo de ira no demoró. Dios condenó a los constructores a hablar lenguas diferentes, para que nunca más pudiera nadie entenderse con nadie, y la torre quedó para siempre a medio hacer. Según los antiguos hebreos, la diversidad de lenguas humanas fue un castigo divino…pero quizá, queriendo castigarnos, Dios nos hizo el favor de salvarnos del aburrimiento de la lengua única”.

sábado, 7 de mayo de 2011

Como en los tiempos de antes

No estaba presupuestado, después de aquella seguidilla de clásicos españoles, el común futbolero no pensaría en la idílica Libertadores. Por si fuera poco, los resultados de la ida no daban lugar a aparentes sorpresas, pero, solo es recordar el nombre y la historia de esta competición para poner en tela de juicio dicha afirmación. Sin embargo, el primer partido de la jornada de vuelta, justificaba dicha máxima aunque por poco no lo hace. América de México recibía al Santos de Neymar y Ganso, un equipo que sobrevive a base de los destellos de este par, la experiencia adjunta a la polivalencia que aporta Elano y desde aquel partido a los reflejos de su portero Rafael. En Querétaro, Santos salió con ganas de marcar un gol fuera de contexto y matar la eliminatoria que lideraban con el 1-0 conseguido en Brasil. No lograron marcar un gol pero si sufrieron. Como mínimo América mereció el empate y llevar la serie a los penaltis, pero, quizás los Dioses del fútbol preveían el descalabro que estaba por venir. El partido termino 0-0 con Rafael como figura y el Santos como primer clasificado a cuartos de final. Las otras llaves al parecer no admitían desconciertos. Internacional de Porto Alegre había sacado un valioso empate 1-1 del mítico Estadio Centenario ante el histórico Peñarol que volvía a la competición donde es pentacampeón. Fluminense, un equipo in crescendo y con una plantilla envidiable, acostumbrado a las épicas parecía no necesitarlas debido al 3-1 que había logrado en Brasil ante Libertad. Cruzeiro, el mejor equipo de la primera fase, se llevó de Colombia un 1-2 a favor ante el Once Caldas. Por último, Universidad Católica, el tapado de esta Libertadores, salió con una peligrosa victoria ante Gremio en Brasil 1-2. El viento al parecer soplaba a favor de un solo lado.
 
En el gigante de América, Brasil, más en específico en Beira-Mar acontecía el primer acto, el campeón defensor Internacional de Porto Alegre, alineaba a Bollati y Guiñazu como puntos de equilibrio y estandartes de la base de la jugada con desmarques de apoyo en la segunda jugada; a Kléber para generar amplitud y superioridad en la banda izquierda así como D’ Alessandro en el rol de la administración de los tres carriles en los últimos ¾ de cancha. Con estas premisas, Oscar al minuto y 20 segundos ponía en ventaja al equipo brasileño más argentino.  Inefablemente el marcador al descanso era de 1-0 cuando podía haber tenido un 3 o 4 tranquilamente en favor del Colorado. En la segunda parte, si mi cronómetro no me falla, a los 20 segundos de iniciada la misma, Alejandro Martinuccio empataba el partido tras una jugada rápida de primeros toques. Cabe destacar, que ambos equipos encajaron goles al inicio de las respectivas etapas, lo que desnuda la falta de concentración con la que afrontaban ambos equipos el marcador. Cerca del minuto 50, al más estilo uruguayo, en un centro desde la banda izquierda Juan Manuel Olivera manda un cabezazo al ángulo y enmudecía un estadio entero, tal cual como Ghiggia lo hizo aquel 16 de Julio hace 61 años. Una vez más Uruguay destrozabala ilusión a Brasil.

En el segundo acto, Libertad recibía a Fluminense, Cruzeiro a Once Caldas y Universidad Católica a Gremio, todo en simultáneo. Concentrado en lo que acontecía en el  Arena do Jacaré, Once Caldas mandaba para la remontada a Wason Rentería como punta aprovechando su talento en el 1x1 y el poco talento defensivo de la zaga del Cruzeiro, Dayro Moreno como playmaker y Mirabaje-Carbonero, como volantes buscando el fuera-dentro. El equipo colombiano no dudó en ir a por el marcador, tanto así que a pesar de las innumerables ocasiones que dispuso su pésima efectividad le negó irse arriba en el marcador durante la primera etapa. En el segundo tiempo, Osorio cambiaba a uno de sus mediocentros por Pajoy, buscando romper la endeble banda derecha del Raposa. La entrada de Pajoy le imprimió más vértigo y velocidad al juego así como le generó ocasiones de gol que seguían sin aprovechar los colombianos. No fue hasta un córner donde el central Amaya conectó un cabezazo que encendía de nuevo la esperanza. 5 minutos después en una llegada de Pajoy que de forma absurda pierde dos goles en la misma jugada pero que Dayro Moreno de forma poética mandaba a guardar dejando así para sorpresa de los mismo hinchas del Once, al equipo en cuartos. Ya el Cruzeiro, sin un plan de juego definido y muy desorganizado trato de hacer en 15 minutos lo que no quiso hacer en 75. Tanta fue la impotencia, que su entrenador Cuca le propinó un codazo al jugador Rentería, y para continuar con la recreación de la vieja Libertadores, el kinesiólogo de los colombianos entró al campo y frenó un ataque del Cruzeiro, dando paso así a una trifulca digna de la libertadores de los 80. Al mismo tiempo, en el militante limítrofe suroccidental Boliviano, Libertad se imponía al Fluminense 1-0, que no le alcanzaba para la clasificación, pero luego un remate de media distancia de Salinas, daba el insólito 2-0 y para colmo un cabezazo sobre el final el equipo más equilibrado de la primera fase sepultaba al Flu con un 3-0 . Más al éste Sudamericano, en Chile, la Católica a falta de 5 minutos acababa con las ilusiones del Gremio, con un testarazo de Mirosevic en el juego aéreo impidiendo justamente que el más mediocre de los brasileños avanzará de ronda. ¡Que jornada para el fútbol brasileño! Lo curioso es que debido al crecimiento económico (y futbolístico) del país, es muy contradictorio este genocidio de equipos en octavos de final.

El último acto estaría precedido de un soporífero Cerro Porteño-Estudiantes. Viajando de nuevo al Corazón de América el equipo paraguayo mediante los penales despidió al Pincharratas en el peor partido de la fase de knockout, el cual considero suprainnecesario recordar o analizar. Retrocediendo al norte americano, los protagonistas a Junior y Jaguares así como Vélez y Liga Deportiva Universitaria de Quito. El equipo barranquillero recibía a los felinos en el Estadio Metropolitano con un 1-1 en el global. Pasados los minutos del primer tiempo se podía divisar la mansa transición ofensiva del equipo de Jaguares así como su respetable fase defensiva posicional. Los mexicanos presionaban en la zona de pérdida y se iban acumulando atrás poco a poco, aunque no desprendían muchos hombres en el ataque, solo Jackson Martínez y Edgar Andrade sobresalían. En defensa solían ganar los balones aéreos y con el transcurrir de los minutos se fueron asentando en defensa. Los colombianos eran un equipo muy largo, existía una distancia considerable entre los dos delanteros Bacca y Páez y el creador de juego Giovanny Hernández, no obstante, no aportaban desmarques de ruptura en donde Hernández es experto en romper líneas. La fase ofensiva del Junior estaba muerta. Igualmente Valencia y Viáfara, encargados de generar superioridad en el medio campo, así como de participar en la segunda jugada, tuvieron una noche discretísima. En defensa, el repliegue era un desastre, agolpando gente en lugares de poca trascendencia, en adición, salían a presionar en el momento inadecuado dejando espacios que aprovecharon en una que otra ocasión los mexicanos. Con 2 errores garrafales del portero de Chiapas (que insólitamente fue cambiado durante el partido y agredió a su DT por la decisión) más un penal un poco dudoso llegaron los 3 goles del Junior, en Jaguares, dos de los tres goles fueron errores defensivos de benjamines por parte del Tiburón. El marcador final fue 3-3 donde los mexicanos contra pronósticos enfrentarán a Cerro Porteño.

El telón se cerraba en la mitad del mundo, en Quito, con Vélez-Liga, retrasado por problemas de iluminación, donde Liga obligado a remontar el 3-0 sufrido en el José Amalfitani y movido por su misteriosa revitalización estilo ave Fénix cuando juega de local, no logró marcar durante la eliminatoria. Con 2 bajas importantísimas, como Neicer Reascos, el carrilero que le aporta una superioridad en banda magnífica, y sin Cristian Bolaños, su playmaker, y con Patricio Urrutia, que le da un plus en el mediocampo, con su media distancia y la automatizada búsqueda de los delanteros de Liga por el rebote, así como su manejo de la segunda jugada, en el banquillo, dependían del delantero argentino Hernán Barcos, que tuvo opciones para llevarse al menos 1 gol  pero que el destino negó. Entre tanto Vélez, equipo que posee la mejor fase ofensiva en general, de todo el campeonato, sufrió y aguantó el alud de ocasiones de los ecuatorianos con su más que aceptable defensa, pero que en 2 contragolpes abultó la eliminatoria a un 5-0 final. Con Ricky Alvarez y Augusto Fernández, aportando gambeta y desequilibrio en la zona de definición, así como la potencia de Santiago “el tanque” Silva, El fortín tiene serias opciones de aspirar al título.

Una noche histórica en la Libertadores, de los 5 equipos brasileños en el torneo, 4 se despidieron el mismo día, solo Santos sobrevive. La mística que envuelve al estadio de LDUQ sufrió un revés. Las remontadas estuvieron a la orden del día, la suerte también, como ocurrió con Cerro y Jaguares. Queda Libertadores. Los cuartos están a la vuelta de la esquina. Serás lo que debas ser…como en los tiempos de antes.

martes, 19 de abril de 2011

El periodismo deportivo y la objetividad

Todo estaba conspirado para que fuese un gran día. Real Madrid y Barcelona eran los autores intelectuales. En el mundo exterior estaba todo, la TV, los amigos, las apuestas, los pasabocas…el mundo abstracto también estaba completo, la incertidumbre, la tensión, el buen ambiente; en fin, era el clásico que paralizaba al mundo entero. Nada podría salir mal...hasta el momento que empezó el partido. A medida que pasaban las fracciones del partido, me enervaba cada vez más. Aquí no me refiero al partido en sí, que para este servidor fue una muestra futbolística exquisita distante de la percepción del mismo por parte de las masas, lo que me hacía sentir inhóspito por pasajes del juego, eran los relatores. Para los comentaristas argentinos que cubrieron el partido toda simple acción del Real Madrid era una aberración al fútbol, en cambio, toda jugada del Barcelona era una pincelada digna de Michelangelo, cada acción de Lionel Messi era válida y majestuosa, las acciones de Cristiano Ronaldo eran egoístas y chulescas. Es más, en aquella fea acción de Messi hacia el Bernabéu, el silencio de estos periodistas fue delatador para después justificar al argentino alegando un momento de “calentura”. Ahora yo me pregunto, ¿dónde está la imparcialidad y el objetivismo? Hoy en día tenemos que aceptar el fanatismo ya sea patrio o deportivo del periodista, algo inadmisible. Si te parece que cierto jugador tiene ciertas cualidades o defectos, perfecto, es tu opinión, pero decirlo en público es una agresión con el espectador. Durante un partido toca tragarnos la opinión del comentarista estemos de acuerdo o no. Es imposible no picarse por algún comentario de la vocecita que sale de la caja televisiva. Es imposible. Igualmente, en estos últimos días, todo este avasallamiento mediático con base en los 4 clásicos ha tenido al morbo como elemento primario. De fútbol se habla muy poco, generando un ambiente disociador. ¿A qué conlleva todo esto? A que el disfrute del juego se vea empañado. Se ha ido tan lejos en lo anterior, que el periodismo actualmente es una vorágine de incoherencias en búsqueda de audiencia usando la fuerza-mediática-para imponer ideas con el fin no de informar sino de obtener el máximo beneficio. Es que no me cabe en la cabeza otra idea. No me cabe en la cabeza una explicación de porqué el morbo frente al equipo de Josep Guardiola. No me malinterpreten, el fútbol de la sinfonía de Pep es una delicia, pero el andamio mediático tras de él me exaspera. No me cabe en la cabeza por qué un jugador hoy está en el olimpo cuando estuvo en el averno días antes. No me cabe en la cabeza porque tanta mentira, tanto morbo, tanta parafernalia. No me cabe en la cabeza el periodismo actual.  

Por otro lado, las personas en su gran mayoría confían en los medios. Ven en ellos una especie de seres superiores apóstoles de la verdad, entonces por alguna razón u otra, la gente repite como súbditos lo que dicen los periodistas para sentirse portadores de ese dulce enigma que implica la verdad. He aquí el problema, se empieza a aceptar la realidad subjetiva como realidad objetiva, pero lo que es peor es que empieza a cultivar la ignorancia. Los “analistas” creen saber más que la media futbolera, cuando es todo lo contrario, así, fácilmente se crea toda una cultura de la ignorancia. Entendiendo de forma sencilla cultura como una asimilación del entorno, muchas personas consideran al fútbol como un deporte sencillo, cuando es todo lo contrario. El fútbol es un deporte muy complejo. Me pareció increíble análisis tan básicos y nimios durante el clásico (y después también), como que el Real Madrid jugó como equipo pequeño de forma miedosa o que tenían pocos argumentos futbolísticos para enfrentar al Barcelona. También, comentarios como que la posesión de balón del Barcelona fue muestra de la superioridad que tuvo el equipo culé durante el partido o aquel que me pareció increíble fue que se veía con asombro porque el Real Madrid no presionaba a Piqué cuando este prácticamente cruzaba la mitad de la cancha con el balón, siendo esta muestra del miedo del equipo merengue ante los catalanes. No se va más allá. Se queda todo en que el Madrid es un equipo que sale a contragolpear, punto. Que el Barça solo toca y toca el balón, y ya. No se habla de la posición de Pepe, no se habla de lo mal que atacó el Barcelona, nada. Entonces, el aficionado sale con la idea de que un equipo es simple y llanamente mediocre y el otro soberbio, se distorsiona la realidad. Se entra en una especie de caverna platónica, donde las sombras son aceptadas como la realidad, siendo nosotros condenados a concebir por real cada una de las sombras proyectadas ya que el conocimiento de lo que acontece a nuestras espaldas es incierto. Sin embargo,  aquellos que no nos quedamos con lo básico, nos sumergimos en una búsqueda de conocimiento, encontrando en los lugares más recónditos, análisis de calidad que escudriñan en los detalles, que hacen del fútbol un deporte complejo pero bello gracias a lo mismo. Es tiempo de apagar la televisión y encender la mente.

sábado, 9 de abril de 2011

¿Y el Fair Play donde está?

Tirar el balón afuera cuando el contrario está lesionado. Intercambiar camisetas al final del partido. Ser agresivo más no malicioso en las entradas. Darse un estrechón de manos al iniciar el partido. Todas estas premisas son ejemplos que le dan forma al concepto de Fair Play. Más bien, al concepto FIFA del Fair Play. Para la FIFA el Fair Play es una campaña que nace a raíz del famoso gol con la mano de Maradona ante los ingleses en el ’86 (para mí el concepto del “mejor jugador de la historia” no existe, sin embargo, “el jugador más influyente de la historia” sí, y el argentino tiene el trono reservado muchos años). Lo que busca es mejorar el aspecto íntegro de la competitividad, dar ejemplo a las futuras generaciones y enriquecer el juego. Eso sobre el papel. Pero en la realidad, no es más que una simple maniobra política de la FIFA  junto con esa superflua campaña “Di No al Racismo” para expandir su influencia sociopolítica y deportiva a nivel mundial. La FIFA no ha hecho esfuerzos reales por honrar el juego limpio en el campo ni por eliminar el racismo de los estadios de fútbol. Los jugadores se siguen tirando, siguen pidiendo tarjetas, siguen los cánticos racistas llegando al punto de tirarles bananas a los jugadores como sucedió con Neymar. Pero bueno, distanciémonos un poco del tema del Racismo, que es mucho más complicado y amerita un post más laborioso, y centrémonos en el juego limpio. 
El juego limpio puede definirse como el comportamiento sincero y honorable de un deportista con sus contrincantes y el entorno. Sin embargo, para aclarar el concepto está el fundador de los Juegos Olímpicos modernos, Pierre de Coubertin, que nos dejó una joya muy bella: “Lo importante de la vida no es triunfar sino competir, no es haber vencido sino haber luchado bien”. Este pedagogo francés del que poco se habla, pero que tenía unos ideales muy bellos, dedicó su vida a materializar su idea de una competición en donde deportistas del mundo midieran fuerzas pero bajo el marco de la fraternidad y la deportividad. Hoy en día los Juegos Olímpicos existen, pero quizás lo que de Coubertin quería decir era diferente. Viajando al campo meramente futbolístico, los valores de juego limpio, competitividad y deportividad brillan por su ausencia. Ejemplos hay miles. Recuerdo en el pasado mundial de Sudáfrica, dos situaciones peculiares. Primero, la mano del uruguayo Luis Suárez, en el minuto 120 por los cuartos de final ante Ghana. No voy a decir que Suárez eliminó a Ghana del mundial y privó a África de su primera semifinal, ya que Gyan erró el penal; lo que sí puedo decir es que con esa acción tan simple disminuyo las probabilidades de Ghana acceder a la fase posterior en ese instante. Al momento de cobrar un penal tienes más posibilidades de errarlo que de convertirlo. Curiosamente se marcan más de los que se fallan. En fin, Suárez desequilibro la balanza por así decirlo. Tomó ventaja de una situación en concreto, y el Mundial es un torneo que se resuelve en situaciones MUY puntuales. Por otro lado, recuerdo el partido de la final, en donde Países Bajos fue un poco agresivo en las entradas, llegando a la mala intención. No obstante, algunos jugadores españoles también estaban contagiándose de los De Jong & Cia., como Iniesta que simula una falta al minuto 103 y lo que me parece más aborrecible, le pide tarjeta a Webb para que Heitinga salga expulsado. También se me vienen a la mente las parafernalias en el forzamiento de tarjetas amarillas/rojas. Los protagonistas de la película son el Real Madrid y el FC Barcelona. Por indicaciones de sus respectivos técnicos, “solicitaron” a algunos jugadores en especial a que simularan pérdida de tiempo, para así acumular las tarjetas necesarias para perderse el próximo partido y llegar “limpio” al siguiente. La copa que rebasa el vaso. De forma indirecta, irrespetan al siguiente rival, que no son dignos. Todo sea por ganar. Totalmente lamentable.

Bueno, y ¿Qué hace la FIFA ante todo esto? Piensan que obligando a los jugadores a saludarse al principio del partido, ya está todo resuelto, cuando el problema va más allá. En las escuelas de fútbol, el entrenador les dice a los jóvenes que al más mínimo contacto se tiren. El problema es educativo. En las escuelas de fútbol, no se enseñan los valores deportivos que previamente había expuesto, simplemente se le enseña al jugador que tiene que rendir y ganar. Todos esos valores se dejan a un lado. Igual, sucede en la cotidianidad. Todo es una totalidad. El mundo en sí es un sistema en donde todos sus elementos están interrelacionados. En nuestra vida, se nos fuerza a mostrar resultados, a conseguir objetivos sin importar lo demás. Cuando se te habla de clichés como “amar lo que haces” o “disfrutar el proceso”, le restamos importancia. El fin va primero. Es un mundo competitivo donde el más fuerte sobrevive. El joven a medida que crece va siendo absorbido por ese pensamiento y lo demuestra en su accionar. No obstante, cuando enciende la televisión y ve a sus ídolos hacer esas demostraciones de cancherismo y la prensa así como mucha gente celebrarlas, piensa que estará bien. Tiene que ser elemento base y de constante reiteración al jugador que lo importante es competir, que hay que acatar las normas de juego, que hay que respetar al rival y al juez, que hay que darlo todo pero que no vale todo.

Sería muy bello, imaginarse una favela en Brasil, un potrero en Argentina o un caserío en Colombia, donde un grupo de chicos se reúnen a darle patadas a un balón, donde las faltas terminan sin rencores y los caños en risas, o el equipo perdedor paga el refresco de todos y se mezcla con el equipo ganador a contar anécdotas. Imaginarse un partido de fútbol donde todos se den la mano al inicio del juego, ayuden a levantar al rival que barrieron, que rían cuando le tiran un regate o una gambeta, que no se tiren para tomar de ventaja de las reglas, que no se proteste porque te cambiaron, que no se le exija tarjeta al árbitro por una mala barrida, que se acepten las disculpas del rival por las mismas, que no se respondan a las provocaciones contrarias, que no se fuercen tarjetas, que no se pierda tiempo cuando se tiene ventaja, que no se meta la mano para marcar un gol o salvarlo...algo como decía Cantona: “Lo hacías simplemente porque te gustaba”. Jugar para competir...simplemente porque te gusta.

jueves, 31 de marzo de 2011

Del Caos, los Sistemas y el Bolillo Gómez

Ya lo decía Santiago Solari en su blog, que hay entrenadores que confían en los sistemas y otros que confían en los jugadores. "El indiecito" narrando desde su experiencia personal nos expone los casos de DT como Marcelo Bielsa y Vicente Del Bosque. El primero, como todos conocemos es un obsesivo del fútbol, calcula hasta el más mínimo detalle, es de los sistemas, todo lo calcula. El segundo es más tranquilo, cree en el talento del futbolista, es de los jugadores, la inspiración individual prima. Haciendo el paralelo con el fútbol colombiano, Hernán Darío Gómez seria el sistemático y su maestro Francisco Maturana es el motivador. No hace falta hablar de Pacho, ya es cliché y tedioso abrir el baúl de los recuerdos, nos centraremos en la figura actual del Bolillo. He tenido la oportunidad de divisar 9 de los 11 partidos de la segunda era del Bolillo al frente de la Selección Colombia, el saldo general es 3 victorias, 4 empates y 4 derrotas. 13 puntos de 33 puntos disputados. A pesar de que el resultado es importante, el fin de este post y blog, es centrarse en lo sagrado, el fútbol.

En los 9 enfrentamientos que he visto de la era Gómez me he encontrado cuatro disposiciones tácticas distintas, 4-4-2, 4-4-1-1, 4-1-4-1 y 4-2-3-1. Independiente de los números de teléfono, las premisas básicas del juego han sido Marcación Zonal en la mitad del campo, Presión a los costados, Circulación rápida (y vertical) de balón tras recuperación y Repliegue tras pérdida. En fase ofensiva, no hay cabida para los desmarques de ruptura ni de apoyo así como el juego colectivo es rígido e intrascendente. En fase defensiva, los errores son menos pero por momentos hay una sobrecarga de jugadores en el área, dejando la transición ofensiva muerta, no obstante, la salida de balón es deleznable y sin ideas.  ¿Qué nos dice todo esto? El fútbol es como la vida. En el ideario colectivo, la fórmula de cómo conseguir las cosas que creemos buenas de la vida la conocemos todos o suponemos conocerla, pero no sabemos realmente qué es lo que queremos de la vida. Esas cosas se notan. Los pequeños gestos nos delatan. Ciertas inseguridades en nuestro accionar, la desenvoltura en el entorno, la manera de resolver problemas; todo esto es sinónimo de estar sin un objetivo, un código que seguir. La idea precede al sistema. El QUÉ va primero, no el CÓMO. En mi concepción, es el primer apéndice de los errores de la nueva era Gómez al mando del tricolor. Talento hay y mucho, sabemos cómo defender, nos falta trabajar la ofensiva, pero los recursos existen; pero no sabemos para que defendemos en zona, para que atacamos por los costados, para que Falcao pivotea, para que Guarín remata de media distancia, para que Zúñiga desborda. El oscurantismo frente a la disposición táctica de los jugadores en el terreno, la inseguridad en la salida del balón, la tosquedad en el juego colectivo para la elaboración de la jugada, la falsa creencia de que el gol llegará de alguna forma u otra, son síntomas de la falta de claridad en la idea de juego.

Ante lo anterior, recuerdo que un comentarista afirmaba algo como que “si en un equipo los jugadores esperan que les llegue el balón, algo anda mal”. La rigidez que padece la Selección Colombia es reflejo de esa frase. La sinergia es inexistente, sobretodo en la fase más importante: la de construcción. Nadie se muestra, nadie combina, nadie se mueve. ¿Por qué nadie apoya la progresión del balón? Mi hipótesis es que existe un miedo a perder el orden, segundo problema. Como ya se había dicho, Hernán Darío Gómez es un hombre sistemático, pero el problema que existe al tomarse con dogmatismo el sistema es que ignora un elemento imprescindible: el caos. La palabra “caos” ha sufrido una demonización en nuestras vidas. Buscamos rechazar el caos de nuestra cotidianidad a como dé lugar. Esto es luchar contra la corriente. La Naturaleza no es un reloj, es un sistema caótico. En un partido de fútbol existen infinidad de variables que naturalmente cambiaran el devenir del partido acorde pasan los minutos. Es un error tratar de mantener el orden y rechazar el caos. No podemos evitar lo inevitable. ¿Qué sucede cuando el orden esclaviza un equipo de fútbol? Se estanca. ¿Por qué? Porque del caos surge el orden. Bueno, muchos dirán pero que carajos estoy diciendo, obvio, el sentido común nos traiciona, pero las matemáticas parecen tener respuesta para todo. A ver, un sistema se encuentra en aparente equilibrio cuando su estado no cambie estando en ciertas condiciones. Para lograr un desequilibrio se necesitaría de un elemento que altere el funcionamiento del sistema. En ese momento, se entraría en un estado de caos continuo hasta llegar a un punto de inflexión o bifurcación. En términos futbolísticos (y vulgares), el elemento perturbador sería el gol, aunque, para este servidor, el gol es el evento cumbre de la perturbación, es el punto de bifurcación. Las continuas llegadas, asedios, intervenciones del portero, son los elementos perturbadores. Alexis Sanchez es totalmente perturbador. Si no te llegan con facilidad, es que están en un aparente equilibrio total; pero, ¿Qué sucede después del punto de inflexión? A los ojos del espectador, el equipo se “desordena”, en ese momento hasta los centrales están en el área chica contraria. Sin embargo, más allá de todo eso, está en cómo respondes al caos. Solo hay 2 formas. En física (y biología) existe lo que se denomina retroalimentación negativa y retroalimentación positiva. En la primera se anula el efecto perturbador y se vuelve al estado de equilibro inicial, en la segunda se convive con el cambio, y el sistema se autorganiza de tal modo que da paso a una estructura disipativa. Ah bueno…ya entramos en terrenos más espinosos, pero, del caos puede surgir el orden por increíble que parezca. Ahora, ¿Qué es una estructura disipativa? Su expositor Ilya Prigogine lo reduce perfecto: “Las estructuras disipativas son islas de orden en un océano de desorden”. Si se lee una y otra vez, cobra sentido. Estas estructuras disipativas no tienden al equilibrio. En esos momentos el sistema transforma o se colapsa, nunca vuelve a su estado inicial. Dado esto, se da paso a la autorganización, la impredectibilidad, el control y la creatividad. Por muy absurdo y hasta contradictorio que todo esto parezca, se puede concluir que los sistemas más equilibrados son los que están en continuo movimiento, pero llevemos toda esta teoría al fútbol. Bolillo Gómez siempre tiende a la estabilidad de su sistema inicial, independiente de si el número de teléfono cambia, el sistema es el mismo. Las premisas de juego se mantienen. Factores determinantes hoy en día como la innovación y la sorpresa brillan por su ausencia. Predictibilidad y Atasco son la orden del día. Falta caos, sin él somos totalmente anodinos y superfluos.

Nunca habíamos tenido tanta calidad en una plantilla, Camilo Zúñiga, Cristian Zapata, Freddy Guarín, Dayro y Giovanni Moreno, Falcao García, y puedo seguir. Desaprovechar esta generación puede ser imperdonable. El sistema del Bolillo puede dar resultados, como cualquier otro, pero dar fútbol...está en veremos. 


*Derechos de autor de la imágen

martes, 22 de marzo de 2011

"Salimos a la contra..."

Para el que escribe esta es la más bella expresión del fútbol colectivo: el contraataque. Velocidad en carrera, agilidad mental, precisión en los pases, movimientos con/sin balón durante la transición y efectividad en el disparo. No todos pueden contragolpear. Es un arte…uno que pocos dominan. Las palabras sobran. Aquí hay 1 video compilación de varios de los mejores contraataques que encontré en YouTube y otro video de uno de los contraataques más bellos que he visto. Valen la pena ambos videos. Disfruten…Su belleza radica en su complejidad.



*Pequeño inconveniente con blogger, no pude añadirlo al post.

lunes, 14 de marzo de 2011

Japón sufre, Suramérica también

Sería casi absurdo pensar que hace unos 50 años o más, lo que sucede al otro lado del pacífico sacudiría estas tierras americanas. Hoy gracias a todo ese complejo entramado llamado globalización, lo que sufre un rincón del planeta, lo sufre el resto. El Tsunami y el posterior terremoto de 8.9 grados en la escala de Richter que sacudió a Japón, sacudió el fútbol suramericano.


Los nipones escoltaban al local Argentina, Colombia y a Bolivia en el Grupo A de la Copa América. La federación suspendió los encuentros internacionales así como los partidos ligueros y replantea su participación en el torneo del sur. La Copa América aglutina a las 10 selecciones nacionales de la CONMEBOL más 2 invitados, que por lo general suelen ser México y Estados Unidos. “El Tri” confirmó su participación, aunque con una selección olímpica mientras que el ingreso de los yankees a la competición de selecciones más antigua del mundo fue ninguneado. Japón había aceptado la invitación de la CONMEBOL, como lo hiciese en el ‘99 en el torneo realizado en Paraguay. En esa ocasión Japón tuvo una fugaz participación yéndose en fase de grupos sin haber ganado un partido. Algo justificable. Eran otros tiempos. Desde la celebración de la Copa del Mundo en tierras asiáticas, el fútbol de dicho continente ha ido en alza. Tuvo su apogeo con jugadores como Hidetoshi Nakata, Shenji Ono, Shunsuke Nakamura, Hong Myung-Bo, Ahn Jung Hwan, Park Ji-Sung, Lee Young Pyo. Japón y Corea del Sur dominaban en esa parte del globo. Aunque ese auge duraría muy poco, como la participación de ambos en Alemania ’06.


En el último mundial, solo un jugador sobreviviría de esa “dorada” generación de jugadores asiáticos, el resto retirados o sin nivel competitivo. Pero al parecer, las cenizas de esos jugadores, resurgirían en el último mundial. Tanto Japón como Corea del Sur, avanzaron a segunda ronda, cayendo en manos de Paraguay y Uruguay respectivamente. Su salto es notorio, pero siguen lejos de Europa y Suramérica, en fin; ahora los abanderados se llaman Park-Chu Young, el heredero del otro Park, Ki Sung-Yueng, Shinji Kagawa, Shinji Okazaka, el 9 de Japón y quizás el mejor de todos: Keisuke Honda, el “baby Nakata”. Su parecido físico es notorio, ambos usan potes de tinte rubio y gomina. Pero más allá de eso, compararlo con Nakata no me parece, es inclusive mejor, más regateador y con mayor calidad. Tiene 24 años y milita en el CSKA de Moscú. Un zurdo fenomenal, que hizo estragos en la pasada Copa del Mundo. Con 2 lindos goles y una emulación a Romario frente a Dinamarca. Desafortunadamente quizás no disfrutaremos de su talento, al lado del delantero del Stuttgart, Okazaka. Si a la Copa América llegaban con la escuadra de gala, el Grupo A no hubiese tenido nada que envidiarle al mortífero Grupo C, conformado por Uruguay (acostumbrado a estos martirios), Chile, Paraguay y Ecuador. Japón le dá el picante al primer grupo. Ya le ganaron a Argentina y sorprendieron ganándole la Copa Asia a una Australia cansada de ganar por treinta y tantos goles a las Samoas en Oceanía.


Lo más probable es que su reemplazo sea Honduras. Aunque no es lo mismo, quizás Wilson Palacios y Carlos Costly realcen un poquito el nivel, en el fútbol nada se sabe. Independiente de eso, lástima que la madre naturaleza tuvo su capricho con la isla del pacífico, el alcance es tan notorio que pierde hasta el fútbol.


ACTUALIZACION: La federación japonesa, disipa los rumores y confirma su participación en el torneo suraméricano. El link aquí.


ACTUALIZACION 2: Se confirma la baja de Japón para la Copa América. El link aquí.


*Derechos de autor de la Imagen